HAPPY KIDS > Honestidad y justicia, valores educativos (8.1.)

No hacer trampas (8.1.2.)

¿Sabías qué…

…existen algunos países, como Bangladesh en los que los niños pueden ser encarcelados si hacen trampas en sus exámenes finales?

 

Imagen de la actividad no hacer trampas del plan Happy Kids de Vitasalud.

 

En cierta manera, el hecho de mentir está vinculado al de hacer trampas. Los niños y adolescentes (al igual que los adultos en alguna ocasión) tienden a hacer trampas en varias situaciones como por ejemplo copiar en un examen final del colegio, extraer la información tal cual de Internet para un trabajo de la Universidad, saltarse las reglas en un deporte o engañar a los compañeros un simple juego a la hora del patio por el simple hecho de querer siempre ganar y ser los mejores.

De la misma forma que sucede con la mentira, los niños menores de 3 años no tienen aún la capacidad de entender qué son las trampas y por tanto no lo perciben como algo malo, como una conducta inaceptable, sino como una actitud más en su comportamiento.

En los niños más adultos, la trampa puede venir provocada por estrés, falta de tiempo al realizar las tareas, por la presión que puedan ejercer unos padres, así como por la errónea idea que a veces transmitimos de que todo en la vida es ganar, a cualquier precio y de cualquier manera.

Por tanto, ¿qué debemos hacer ante una situación en la que el niño está haciendo trampa? Lo primero de todo es saber si el niño es consciente de que está haciendo trampa y para ello lo mejor es observarlo una vez se le haya descubierto: si no acepta que se ha saltado las normas del juego de forma voluntaria y consciente o si por el contrario siente vergüenza o se sienta culpable y reconoce que lo que ha hecho está mal. Entonces es hora de descubrir por qué lo hizo: pregúntele los motivos de su engaño.

 

Para enseñar a nuestros hijos a que no hagan trampas podemos aplicar los siguientes tips:

1- No hacer trampas nosotros mismos. Al igual que la mentira, si hacemos trampas ellos tendrán la justificación perfecta para poder hacerlo también.

2- Evitar en la medida de lo posible que hermanos más grandes puedan influir de forma negativa haciendo trampas sobre el comportamiento de los más pequeños.

3- Prevenir y preparar, es decir, analizar previamente la situación en la que creemos que puede darse la trampa y prepararse para cuando se haya hecho poder actuar correctamente.

4- No ignorar el comportamiento tramposo de un niño. Hacer la vista gorda solo le hará saber que puede hacerlo siempre que quiera porque es una forma de salirse con la suya.

5- Enseñar que hacer trampa no es la clave del éxito ni de la obtención de buenos resultados, sino que sólo sirve para engañarse a uno mismo y hacer que el resto desconfíen de ti. Los niños deben saber que no son merecedores de un triunfo o recompensa si lo hace trampeando y no por méritos propios.

6- Explicarles las consecuencias de hacer trampas: la tarea de trampear puede resultar fácil, pero las repercusiones pueden ser peor de lo esperadas, desde el castigo personal de los propios padres hasta la sanción impuesta por el centro académico o institución en la que se haya hecho la trampa, pasando por las malas relaciones personales con compañeros/amigos y la desconfianza que pueden generar hacia el resto de personas.

7- No reaccionar de manera exagerada cuando se atrapa a un niño haciendo trampa. Muchas veces es mejor hablar con él y hacerle entender que se trata de una conducta equivoca e inaceptable antes que castigarle severamente.

Ejercicio :

Actividad_Happy Kids  Después de estos consejos, tú, como padre, ya sabes cómo deberías reaccionar al descubrir que tu hijo ha hecho trampa, pero, ¿cómo crees que reaccionaría él si la trampa la hicieras tú?

Hagamos la prueba: en un rato que tengáis libre para compartir saca algún juego de mesa en casa o proponle alguna actividad en el parque en la que los dos conozcáis las reglas y sepáis jugar. En un momento dado permítete (justificadamente) hacer trampa y espera a ver qué sucede. Cuando acabéis de hablarlo explícale que todo ha sido un ejemplo sobre lo que no debe hacer.

–          ¿Se ha dado cuenta de que has hecho trampa?

–          ¿Cuál ha sido su primera reacción, cómo se ha sentido?

–          ¿Se ha enfadado, ha querido dejar de jugar, te ha puesto un “castigo”?

 ¡¡Recuerda!!Enseña a tus hijos a jugar limpio, es la manera más sana de ganar. No hay que ganar siempre a toda costa sino divertirse y aprender.

Mariposa Happy Kids   Dicen que: “A veces se gana, y otras se aprende”… ¿estás de acuerdo?

 

 

 


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